Hace ya 26 años que el Argentina Open (o el ATP de Buenos Aires) está instalado como un evento que primero fue más tenístico y ahora es más social que deportivo. Ya que el deporte va virando hacia ese espacio para no quedarse en el tiempo, ni depender del line up de jugadores para vender un ticket más o menos.
El Argentina Open está instalado en el calendario. Segunda semana de febrero. Y la gente lo disfruta dentro y fuera del court. De hecho hay más stands o espacios no deportivos que tenísticos dentro del área de esparcimiento. Las marcas se sienten protagonistas.
Y los dueños de este ATP fueron mutando con el tiempo. Adaptándose. Los últimos torneos grandes en el país llevaron el nombre de una marca muy ligada al tenis: “Topper South American Open”.
Hoy es impensado que este torneo lleve el nombre de una marca ligada al tenis.
Desde 2001 se llamó AT&T, Telmex, Claro, Argentina Open (por el apoyo gubernamental) y ahora IEB+ (estuvo el año pasado, este y renovó para el 2027). Siempre marcas que utilizaron el mayor evento de tenis en la Argentina como vidriera
Por supuesto que se entra esa semana “mágica” al Buenos Aires Lawn Tennis y es una mezcla de sponsors muy particular la que se ve y disfruta.
Los tenísticos como Kirschbaum, Babolat, Head, Wilson, Fila y Volkl. Y marcas deportivas no “tradicionales” en el tenis como Joma, más ligada al fútbol. Y también están Stella Artois y Sidra 1888. Siempre hay un banco (el último año Nación). Y aparecen Avión, Marriot (como hotel oficial) o Jumbo. Un panorama variopinto, donde algunas son canje y otra pagan. Pasa en todos los torneos. Desde en un Máster 1000 a un Womens 15.
También lo que va generando el campeonatos en los sponsors es la imaginación para “atrapar” al consumidor que va al Buenos Aires. Todas ofrecen sus servicios, juegos, regalos y sorteos. Y otras (especialmente las marcas más tenísticas) hacen buenas promociones de venta de producto.
El torneo reparte más de 600 mil dólares, pero su costo organizativo total supera, claramente los tres millones.
La base, allá por el 2001, se armó desde lo tenístico. Y apareció un “corta tickets” que necesitaban (en el país no había) como “Guga” Kuerten, tal vez el brasileño más querido en la Argentina. Lo necesitaba el torneo para empezar a crecer. A instalarse.
Luego tuvo la suerte de contar por varios años con “La Legión” que eran siete jugadores en el Top-20 y casi no tenias la obligación de salir a buscar un extranjero de nombre, aunque lo tuvo como el español Rafael Nadal. Más acá llegó otro de los tantos grossos que pisaron el court central “Guillermo Vilas”: Carlos Alcaraz.
. Futuro y cambios
La plata árabe, así como influyó en la Fórmula Uno, el golf y el padel, ha llegado al tenis. Y es por eso que ATP cambia los reglamentos e incorporará en Arabia Saudita un decimo Master1000.
Entonces la gira sudamericana, que ya hace dos años perdió la parada de Córdoba, entra en cuestionamiento para la temporada 2028. Los “petrodólares” son los que mandan.
Hay dos chances. Puede darse una o las dos. El cambio de fecha. El cambio de superficie (cemento en vez de polvo).
Días atrás, en una nota televisiva, Martín Jaite, director del torneo, señalo que “vamos renovando año a año las comodidades para los jugadores porque nos quedaba chico el espacio, siempre vamos viendo las cosas a mejorar, para poder crecer. El público también lo pide. Cada vez tenemos más áreas y más grandes. Pero, también tiene que ver con los estándares que nos pide la ATP”
Es esa una de las razones por las que difícilmente Buenos Aires pueda pasar a ser un ATP 500. Hay limitaciones en el complejo (ya se ha ganado algo de terreno a los bosques de Palemo). La otra solución es mudarlo (se pensó en el Parque Roca años atrás). Pero pocos ven al ATP fuera del Buenos Aires Lawn Tennis Club. Es su lugar en el mundo.
En septiembre, cuando llegue el momento del US Open y haya muchas reuniones decisivas, habrá un panorama más claro de lo que ocurrirá con la gira sudamericana de tenis.
En 2027 el Argentina Open se jugará sobre polvo de ladrillo en la segunda semana de febrero. En el 2028…veremos.
Por Daniel Corujo
Foto: Sergio Llamera/Prensa Argentina Open
