Entre balances contables, metas trimestrales y llamadas operativas, miles de profesionales en América Latina gestionan en silencio un desafío decisivo: la planificación familiar y el acceso a tratamientos de fertilidad. Hoy, las decisiones reproductivas irrumpen en la agenda corporativa no solo como un asunto personal, sino como una clave estratégica de atracción, retención de talento y bienestar laboral.
Para las empresas, acompañar estas experiencias implica ampliar sus políticas de bienestar y reconocer que los proyectos personales también forman parte de la vida de sus colaboradores. Sin intervenir en decisiones íntimas ni establecer cuándo debería ser madre o padre una persona, pueden ofrecer información, orientación y beneficios que faciliten ese recorrido.
En ese terreno se inscribe la propuesta de Procrearte, que ofrece a las organizaciones un programa de acompañamiento en salud reproductiva. La iniciativa contempla desde la orientación y la preservación de la fertilidad hasta la búsqueda de un embarazo y el tránsito por tratamientos, con atención confidencial y beneficios preferenciales para los empleados.
“Nuestra propuesta parte de una premisa: las empresas pueden acompañar las distintas etapas de la vida reproductiva de sus colaboradores, desde la planificación futura de formar una familia, la búsqueda de un embarazo cuando no viene de forma espontánea hasta el guardado de células madres de recién nacidos, con información, orientación y recursos”, explica Santiago Rey Valzacchi, CEO de Grupo Procrearte.

Un beneficio que amplía las políticas de bienestar
La incorporación de beneficios vinculados con la salud reproductiva forma parte de una tendencia más amplia entre las empresas que buscan complementar la remuneración con herramientas de bienestar. En los últimos años, las organizaciones ampliaron sus propuestas para contemplar aspectos de la vida de sus colaboradores que exceden el salario y las prestaciones tradicionales, como la salud y la conciliación entre la vida personal y laboral.
En ese marco, algunas compañías comenzaron a incluir la preservación de óvulos y otros servicios relacionados con la fertilidad dentro de sus beneficios. Mercado Libre, por ejemplo, incorporó la prestación en la Argentina en 2018. También se registraron iniciativas de este tipo en empresas como Globant y Salesforce, mientras que otras compañías internacionales avanzaron en propuestas similares.
“Las decisiones reproductivas pueden aparecer mucho antes de que una persona busque un embarazo. Para las empresas, sumar este tipo de prestaciones supone incorporar una dimensión específica a sus políticas de bienestar”, señala Rey Valzacchi.
El impacto de los tratamientos de fertilidad en el trabajo
La relación entre fertilidad y empleo también aparece en estudios internacionales que relevaron las experiencias de trabajadores que atravesaron tratamientos. Una encuesta titulada The Impact of Fertility Challenges at Work: International Insights, realizada por Fertility Matters at Work, Ferring Pharmaceuticals y This Can Happen, reunió respuestas de 3030 empleados con experiencia en tratamientos de fertilidad y 639 referentes de empleadores de cinco países.
Entre los resultados, el 73% de los empleados encuestados afirmó que no sentía que su empleador reconociera el tratamiento como un acontecimiento significativo. A su vez, el 69% señaló que el proceso había tenido impacto en su desempeño laboral, mientras que el 39% había dejado su empleo o consideraba hacerlo debido a las dificultades vinculadas con el tratamiento.
“Estos datos muestran que los procesos de fertilidad también tienen una dimensión laboral. El desafío consiste en ofrecer herramientas que permitan abordar esas situaciones, sin que los colaboradores tengan que elegir entre su proyecto reproductivo y su desarrollo profesional”, plantea Rey Valzacchi.
Un programa que contempla distintas etapas de la vida reproductiva
El diferencial de la propuesta es que no se concentra únicamente en el congelamiento de óvulos. El programa acompaña distintas etapas y decisiones vinculadas con la planificación familiar: desde quienes buscan informarse y evaluar alternativas para preservar su fertilidad hasta quienes deciden ser madres y, una vez nacido su hijo, optan por conservar las células del cordón umbilical para una eventual utilización futura. También contempla el acompañamiento durante la búsqueda de embarazo, los tratamientos y el proceso posterior, incluyendo la reorganización del regreso al trabajo.
La iniciativa contempla el acompañamiento y la orientación de cada paciente desde el primer contacto, con el objetivo de identificar sus necesidades y guiarlo hacia la atención más adecuada. A partir del agendamiento de un turno por primera vez con un especialista, se busca brindar información y acompañar a cada persona en función del momento y las decisiones que esté atravesando.
También ofrece información sobre las alternativas disponibles y, cuando corresponde, facilita el contacto con servicios y profesionales especializados. Este acompañamiento no reemplaza la atención médica ni psicológica, sino que complementa el acceso a esos servicios.
El programa incluye, además, una instancia de educación organizacional. A través de webinars, contenidos y criterios de respuesta, Procrearte busca brindar herramientas a los equipos de Recursos Humanos y a los líderes para que puedan acompañar estas situaciones con sensibilidad, sin invadir la privacidad de los colaboradores.
Qué beneficios ofrece Procrearte a las empresas
Además de la orientación y el acompañamiento, el programa contempla beneficios preferenciales para los empleados de las organizaciones que adhieran. Entre ellos se encuentran:
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Preservación de óvulos: descuento en el procedimiento, de acuerdo con las condiciones del convenio.
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Test genético de portadores: beneficio para acceder a este estudio.
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ADN fetal: descuento en el estudio prenatal no invasivo.
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Guarda de células madre de cordón umbilical: beneficio para acceder al servicio.
Cómo se implementa el programa en las empresas
La implementación comienza con un diseño conjunto entre la organización y Procrearte. En esa instancia se definen el alcance del programa, la población elegible, la modalidad de acceso y los canales de comunicación que se utilizarán para darlo a conocer.
El lanzamiento puede incluir piezas de comunicación y un encuentro informativo, si así lo acuerdan las partes. La intención es que los colaboradores conozcan las alternativas disponibles y sepan cómo acceder a ellas, sin que la empresa tenga que intervenir en sus decisiones personales.

Una vez puesto en marcha, el acceso a las consultas es voluntario y confidencial. Los empleados pueden comunicarse directamente con el equipo de Procrearte, sin necesidad de solicitar una autorización previa a la compañía.
El esquema también prevé mantener visible el programa a lo largo del tiempo y ofrecer información sobre su funcionamiento. En caso de que se compartan indicadores con la empresa, estos serán agregados y anonimizados, para preservar la identidad y la privacidad de los usuarios.
En la distribución de responsabilidades, la empresa habilita un beneficio inclusivo y facilita su acceso; Procrearte aporta el conocimiento especializado y resguarda la confidencialidad; y cada persona conserva la decisión sobre su proyecto reproductivo y los tiempos para llevarlo adelante.
“Las empresas pueden generar un marco de cuidado y ofrecer recursos, pero las decisiones sobre la vida reproductiva pertenecen a cada persona. La clave es que todos los recorridos reciban el mismo estándar de atención, aunque las necesidades y los proyectos sean diferentes”, sostiene Rey Valzacchi.
Con este enfoque, Procrearte busca incorporar la salud reproductiva a las políticas de bienestar corporativo desde una perspectiva que combina información, confidencialidad y autonomía. El objetivo es que las organizaciones puedan acompañar proyectos personales diversos sin condicionar sus tiempos ni sus decisiones.
